El yoga me salvó

by Waleska Sallaberry
carta de la editora Septiembre 2013

Con esta edición natural awakenings cumple sus once añitos. Si alguien me hubiera dicho doce años atrás donde iba a estar hoy, no lo hubiera creído. En aquellos tiempos mis metas eran seguir subiendo por el aclamado “corporate ladder”…el six figure income. Mi vida consistía de viajes, viajes y más viajes, de trabajo claro está… lejos de mi hijita la mayor parte del tiempo. Había dejado de dar clases en el gym, que tanto me apasionaban, en fin, el absurdo rat race en el que viven muchos hoy día que nos desconecta de nuestra esencia. Bregando con depresiones, con huir del pasado y muchas veces hasta del presente con tal de no sentir.

Hasta que un día llegué al gimnasio y vi un aviso de clases de yoga. Había practicado yoga durante el embarazo de mi nena en el ‘96 con la gran maestra Isabel Rodríguez pero luego de dar a luz nunca regresé.

Comencé a asistir a las clases. En el mat me olvidaba de todos mis problemas, me libraba de ese vacío que me asfixiaba cuando estaba a solas y me conectaba con esa energía maravillosa que luego entendí que residía dentro de mi. Y comenzó la búsqueda…comencé a leer, a buscar información en libros que me ayudaran a entender los procesos que estaba pasando, y luego empecé a descubrir una serie de libros que me lanzaron en mi búsqueda espiritual. Y así mi vida comenzó a cambiar. Practicaba yoga regularmente. Había dejado los antidepresivos pues me sentía maravillosamente feliz. Me había reconectado conmigo misma. Entendí que al amarme a mi misma, sentiría el amor de los otros hacia mi. Y encontré el amor que había estado ahí siempre ante mis ojos.

Y porque no todos vivimos en un cuento de hadas, en medio de aquella felicidad enorme, perdí mi trabajo, Aquel trabajo donde había dejado las pestañas por ocho años. ¿Por qué? ¿Por qué a mí?

Porque había algo más grande para mí que títulos, millas y trabajo. En medio del caos y la incertidumbre, el yoga me mantuvo en pie. Aplicaba lo que aprendía en mi día a día. Y porque el maestro llega cuando el discípulo esta listo, encontramos a nuestro maestro, Yogi Hari, aquel que nos lanzaría en nuestro camino espiritual y quien nos ayudaría a encontrar nuestra misión de vida. Entonces comenzó el Universo a manifestarse…apareció la oportunidad de traer a Puerto Rico aquella revista que me sirvió de tanta ayuda durante mis procesos… y así llegó natural awakenings.

Y aquí estamos, once años más tarde viviendo la vida que muchos piensan inalcanzable. Vivimos donde queremos, trabajamos desde casa para estar ahí siempre para nuestros tres hijos, trabajamos duro pero jugamos aún más, andamos descalzos la mayor parte del tiempo, sacamos el tiempo para meditar, hacer yoga, ejercicios, SUP en el patio de casa, recoger cristales del mar, empoderarnos y disfrutar de nuestra vida en familia y comunidad. Nuestros hijos viven “off the grid” en contacto constante con la naturaleza, jugando como jugábamos nosotros: libres. Nuestro trabajo no es trabajo para nosotros porque lo que hacemos lo hacemos con pasión…esa pasión que nos mueve a dar lo mejor de nosotros para ayudarles a alcanzar bienestar y felicidad a quienes nos leen. Un medio para compartir con ustedes las cosas que han cambiado nuestras vidas con la esperanza de que podamos contagiarlos.

El mes del yoga se celebra durante el mes de septiembre, mes de aniversario de la revista… ¡Dos cosas que han cambiado mi vida por completo! Una maravilla poder celebrar el aniversario de la revista con una edición enfocada en la práctica que cambió mi vida…el Yoga. Si nunca has probado una clase, anímate. Te aseguro, tu vida nunca será igual.

Hasta la próxima les dejo como siempre, con mucho amor.