¿vegetariana, vegana, crudista? flexitariana.

by Waleska Sallaberry

Estamos viviendo en una revolución alimentaria. Cada vez son más y más las personas interesadas en adoptar dietas más saludables…volviendo a nuestras raíces, a lo natural.

La sociedad moderna y el estilo de vida actual que llevamos, incluyendo el sedentarismo, la mala alimentación y el consumo de todo tipo de alimentos procesados, genéticamente modificados y repletos de pesticidas, han tenido como consecuencia no solo la creciente epidemia de la obesidad sino de la alta incidencia de enfermedades como la diabetes, hipertensión y el cáncer, entre muchas otras.

Estamos viviendo en una revolución alimentaria. Cada vez son más y más las personas interesadas en adoptar dietas más saludables…volviendo a nuestras raíces, a lo natural. ¡Yeay!

A lo largo de mi vida he visto – y probado– un montón de dietas, desde la Atkins en los 80 hasta el #crudismo en décadas recientes. Hay tanta información hoy día que a veces puede ser hasta un tanto confuso y abrumador para aquellos que quieren hacer cambios de alimentación en busca de una mejor salud. Unos estudios dicen que una cosa es buena y por el otro lado otros estudios comprueban que es todo lo contrario. Para mí es encontrar qué es lo que resuena en tu corazón (y tus entrañas) y seguir lo que te hace sentir bien física y mentalmente.

En los últimos años ha habido un crecimiento enorme del #veganismo, unos motivados por los beneficios a la salud, otros por la conciencia y ética por el trato inhumano a los animales o por ayudar en la conservación del ambiente (la ganadería es responsable del 14.5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, tanto como todo el transporte mundial junto). Cualesquiera que sean las razones la realidad es que una #dietaabasedeplantas es lo más cercano a nuestros antepasados. Ojo, yo sé que nuestros antepasados comían carne. Cazaban lo que comían o los criaban en sus tierras así que el consumo no era diario y mucho menos en cada comida como hoy día. Los animales eran criados humanamente, no como hoy donde la #ganaderíaindustrial es simplemente horrorosa. No eran inyectados con hormonas, antibióticos y luego preservativos para evitar que se descompusieran antes de llegar a tu mesa. Todo eso va a tu cuerpo y es el causante de muchas enfermedades de nuestros tiempos, especialmente en países “desarrollados” como los Estados Unidos, y claro Puerto Rico donde la mayoría de la carne que se come viene de allá.

Incursioné por primera vez en el #vegetarianismo, por razones de salud, allá en los 90 pero con el tiempo y por el trabajo en el que viajaba constantemente a los países carnívoros en Suramérica volví a comer carne pero siempre en mis platos abundaban los vegetales y verdes. En el 2002 cuando hice mi entrenamiento de #yoga lo retomé y a lo largo de los años he tratado sus diferentes variantes. Hoy día me gusta llamarme #flexitariana, porque aunque sigo en mi día a día una dieta mayormente a base de plantas, y por meses me vuelvo #crudista, de vez en cuando, si el cuerpo me lo pide, me como un pescado fresco (pq vivo en la playa) o unos huevitos de gallinitas realengas y felices del país que consigo en el mercado de los domingos. Igual si llego a un lugar y me invitan a comer, no desprecio la comida que han hecho con amor. Lo hago con conciencia y en agradecimiento.

Nunca he sido fanática de nada y siempre me ha hervido la sangre ver personas que al hacer sus transiciones al vegetarianismo o el veganismo se vuelven criticonas de los que siguen comiendo carne. Creo que inspiramos a otros con nuestro ejemplo, no señalándoles.

Lee aquí esta edición de mi revista @naturalawakeningspr que está dedicada a nutrición a base de plantas.