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y se fue el 2019

by Waleska Sallaberry

¿Que queeeeee? ¿Que se fue otro año más? ¡No lo puedo ni creer! ¡Qué añito este!

La semana pasada de repente caí en cuenta que se estaba acabando el año y no había completado una de mis metas más importantes. Rapidito entré en tremendo ‘guilt trip’ gracias a mi ego que siempre tiene que meter la cuchara a dar opiniones y criticar.

A veces me siento como cuando en Tom & Jerry les aparecían el diablito y el angelito en cada hombro con su guerra eterna. Peeeeero con una tercera, mi conciencia, que las observa a ambas y a quien le toca decidir cuál tiene la razón.

Ese día, al verme agobiada, frustrada conmigo misma, mi ser superior se encargó de recordarme todas las otras cosas que sí había hecho y un montón que hice que no estaban contempladas y que el Universo se encargó de poner en mi camino…porque en fin, eran más importantes que cualquiera otra: como el trabajar con mi relación de pareja que a la vez me ha ayudado a trabajar conmigo misma y sanar en muchos niveles.

Cuando miro hacia atrás también tengo que reconocer que mi primera falla del año fue el no hacer lo más importante: Sentarme a escribir mis metas del año y crear un nuevo Vision Board. Mmmjjj, en casa de herrero cuchillo de palo. Arrancó el año y entre una cosa y otra, nunca lo hice. Algunas las escribí en mi agenda…la misma que ya casi ni cargo ni miro…y las demás se quedaron en mi mente. Recuerdo que cuando llegó abril aún lo tenía pendiente y me dije lo haría entonces el día de mi cumpleaños y…tampoco. 🙁 Escribir nuestras metas es de vital importancia porque sirve como contrato con nosotros mismos ¡y con el Universo! Crear un vision board nos permite mirarlo y visualizarlo hecho cada día y así es que manifestamos.

Y porque nuestros pensamientos crean nuestra realidad es súper importante que estemos bien conscientes de cada uno de ellos e inmediatamente aparece esa vocecita negativa la callemos y remplacemos con pensamientos positivos.

Se acaba el año pero esta que está aquí no lo va a terminar sin completar su meta así que tan pronto envíe esta revista a imprenta, me meteré de lleno a meter mano y terminar el curso que había comenzado, cueste lo que cueste. ¡Voy a mí!

Cierro el año agradecida por todas las bendiciones que tengo en mi vida, por las grandes lecciones que, aunque a veces nos parezcan dolorosas –y hasta injustas– son las que nos hacen crecer, sanar y evolucionar. Doy gracias por cada una de ellas porque al final me sirven para poder continuar mi labor de ayudar e inspirar a otros.

Te deseo una hermosa época festiva rodeada de tus seres queridos y lindos momentos. Recuerda que el mejor regalo que puedes dar es el de tu presencia plena, en cuerpo y mente. Vence la tentación de estar conectado con el mundo y conecta con los que tienes de frente que la vida es muy corta. Cuenta –y agradece– cada una de tus bendiciones y comienza a crear [¡¡y escribir!!!] la vida que deseas.

¡Abundantes bendiciones en este nuevo año! ¡Paz, amor, alegría y salud y un fuerte abrazo!

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